Ella vivía tras una puerta, le daba miedo salir, le gustaba su vida encerrada en aquellas cuatro paredes. Pero no podía evitar pensar si eso era lo correcto. Haz tu vida pensaba, para qué. Tenía miedo. Estaba aterrada, por lo nuevo, por el cambio; pero, sobre todo, por la incertidumbre.
Eso fue lo que la fue deshaciendo poco a poco. Autocomplacencia y autoconsuelo eran su día a día.
No está tan mal- se decía- me queda poco.
Pero jamás le quedo poco.
Restricciones como si fueran dogmas, conversaciones con las sábanas; noche tras noche , anocheceres bañados en lágrimas y despertares...simplemente despertares.
Tras un té, y cavilaciones llegaba la rutina, pero ya significaba estar fuera y ella era feliz.
Despues volvía a estar en otras cuatro paredes, pero eran las de su infancia y no le importaba, es más, ella era feliz.
Pero al atardecer,presa, volvia detrás de la puerta y, ella, no era feliz.
Cuantas veces se planteó escapar de aquel lugar, no creaís que sufría o que era miserable, solo se sentía sola y desencajada.
Hacía planes que nunca se cumplían, y soñaba con tantas cosas. Pero una y otra vez volvía a la realidad. Se quemaba, se consumía hasta que después de las cenizas, ya no quedó nada.
Expresarse es Placer
Lo único que a veces se necesita es mostrar los sentimientos...
jueves, 6 de febrero de 2014
Ella.
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