A través de ese beso, quizás el de la muerte o puede que el de la vida. ¿Llegarás a darme la felicidad?, si, ahora me tienes dominada, soy sumisa ante tus hebras, dejaré que se queden en mis labios, un precio bajo a cambio de tu placer.
Reside en mi garganta y permite que note tus garras en mi faringe, pero no te quedes ahí sigue hacia delante, camina inundando todo a tu paso, enrojeciendo mis ojos, ahondando mis párpados e infestando de agua salada mis lagrimales. Pero sigue, deja que tus dedos abracen mis pulmones y acaricien mis alveolos abasteciéndolos de tu esencia.
Tenemos que despedirnos, pero lo haré con delicadeza, saldrás rozando sutilmente mi lengua. Aunque no te desesperes déjame respirar unos segundos...Ahora vuelve a darme el beso de la vida.
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