Puede que a veces vaya a ver si estás en el club del gato negro y sé que antes de que cuente diez tendrás los ojos rojos y estarás persiguiendo a chicas con zapatitos de cartón y vestidos de papel.
A lo mejor allí no te encuentro, es posible que estés en la vereda de la puerta de atrás donde los gatos tienen miedo a los ratones, donde halla una escalera hacia el cielo que te lleve a alguno de esos sueños donde sólo haya historias prohibidas no aptas para menores de edad.
Es probable que me equivoque y estés en algún local de mala muerte donde hay policías y ladrones que comparten ceniceros, donde tuerces tu camino y le metes al vino y aun así todo te sale bien, del revés...
Y después de ir de marcha y ser un trueno volverás a Babilonia, dándole a la guitarra y dibujarás con tus manos en la mañana temprano un mundo ideal.
Aquel en el que no solo seas tu la cerveza y yo la espuma, ese en el que te bajes en atocha con tu boina calada y tus guantes de seda donde la costumbre se haga vicio.
Y pensarás que quizás algún día descubra cómo eres un torbellino y no puedes parar.
Y lo sé se que en una noche cualquiera beberás hasta perder el control, porque querido Pablo empezaste siendo un pequeño rockandroll que quería que le llevaran al baile y acabaste siendo tipo elegante que bebe cerveza para merendar .
Ydespués de 19 días y 500 noches llegará un nuevo día con una nueva melodía que cuente tu historia. La historia del abuelo Rock and Roll
