Se supone que él debería ser la persona que más me quiere,que lo daría todo por mi en el momento que fuera.Pero un día me di cuenta de que no era así, da pena pero esmi realidad. Aunque no tengo por qué autocompadecerme; lo parece, pero él no lo es todo.
De ese “todo” es lo que construye mi vida él solo es unaparte. Pero hay más, muchas más partes,y dos de las más importantes son ellas.
Han estado, están y estarán. He pasado miles de momento conellas, buenos y malos. Los buenos hansido perfectos, y los malos los hesuperado muchas veces gracias a ellas.
Pero no me gusta que mevean llorar, porque son demasiado estúpidas, mientras hablo y hablo de misproblemas entre lágrimas a ellas se les humedecen los ojos. Me abrazan y dicenque todo va a salir bien y no dejan de decir lo buena que soy.
Gracias a ellas mesiento especial, siento que la gente me quiere, bueno más importante, que ellasme quieren y que lo darían todo por mi y, por supuesto, yo por ellas.
Las quiero, las quiero más que a nada y cada día que pasan se siguen ganando todo mi cariño, toda mi confianza. Son las mejores y hacen que yo intente sermejor. Sin ellas no podría haber salido de las trabas de mi vida.
Así que solo me queda darles las gracias.
Algún día me gustaría poder darles todo lo que ellas me han dado, devolverles todo el cariño, todos los abrazos y toda la paciencia que han tenido.
Son superiores, distintas y me encantan.

